Hoy me acordé de ti.
Ayer me preguntaron que les digo a mis amigos para que me entiendan para que sean amigos.
Mi respuesta es simple, no les digo nada, a mis amigos no tengo que convencerlo de lo que hago, me aceptan tal y como soy, con mis cosas, las buenas, las malas y las peores. Ellos son todos buena gente, solidarios, sencillos, admirables, constante, y sobre todo felices, sus más y sus menos, sus pro y sus contras, con su tiempo de buenas y sus tiempo de flacas, pero siempre están ahí, a pesar de los años y al pasar de los años, están ahí, para cuando realmente los necesitas, para tomarte unas copas o fumarte un purito o un cigarrito de liar, también están, para subir y también para bajar, para empujar tu silla de rueda y limpiarte las lámpara del salón, para llevarse a tu macota y cuidarla como si fuera tu, para pintarte tu casa y poner aquellos cables que faltaban y si hay que dar luz ponen hasta la bombilla, para la mudanza, para moverte el furgón para dejarte aparcar en su jardín, para hacerte un favor sin pedir.
Mis amigos y familia no están en despachos, no quieren estar, prefieren la montaña, el aire libre al aire con condiciones, a una pared vertical que una escalera mecánica, sin duda, mis amigos de verdad no están en despachos, no tienen cargos ni son públicas sus vidas, algunos son periodistas, otros ganaderos, a uno lo social a otro lo manual, incluso los hay arquitectos e ingenieros, carpintero y fontaneros, mozos de la hostelería, de los servicios sociales y joyeros, taxistas y barrenderos, hasta en el teléfono de la Esperanza algunos tengo.
A ellos nunca les fallo y cuando lo hago no lo toman en cuenta, saben sumar y restar y siempre lo hace con los positivos, con mucho he crecido, en lo personal, en lo colectivo en lo ideológico y en lo fantasioso, he nadado, he estudiado, he escalado y rapelado, he estado en Afur, Tejeda o Taganana, en La Isleta o en La Laguna, en Tazacorte y La Galga, incluso estuve con algunos en Teguise, han estado conmigo en cada momento, presente o etéreo, pasado o futuro, simple o complicado.
Que les puedo decir a ellos, a ti, que ya no sepas, por saber se sabe de qué pata cojeas, me dicen sin pelos, ni en la cabeza ni en la lengua.